SEPTEMBER 2008
2 September, 2008
Los chinches se ponen las botas
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El Camino de Santiago presenta una plaga de estos insectos de cinco milímetros que, aparentemente, llegó desde Francia y que, según la Federación Nacional de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, puede poner en "peligro" la Ruta Jacobea
Los chinches también hacen el Camino de Santiago. Los diminutos insectos de cinco milímetros y color rojizo campan a sus anchas, desde hace meses por la tradicional Ruta Jacobea. Se cree que llegaron desde Francia y, desde entonces, no cesan en su empeño por hacer aún más complicado los días y las noches de los centenares de peregrinos que diariamente se lanzan a hacer uno de los recorridos europeos más internacionales.
La Federación Nacional de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago ha advertido de que existe una plaga que pone en "peligro" la supervivencia del trayecto y ha advertido de la necesidad de poner en marcha las medidas necesarias para su erradicación.
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Para ello, el colectivo jacobeo va a comunicarse con las diferentes comunidades autónomas por las que discurre el Camino de Santiago, así como con el Ministerio de Sanidad del gobierno central y con el Consejo Jacobeo.
Juntos, según el colectivo, deben buscar soluciones que permitan acabar con la epidemia, especialmente en aquellos lugares en los que los peregrinos suelen pasar la noche, como los albergues.
Dejar todos ellos vacíos, al mismo tiempo, durante las semanas que duren las labores de erradicación del insecto es la principal solución que plantea la asociación, pese a la resistencia que la idea puede provocar entre ciudadanos y comerciantes.
El cese de las actividades de los albergues supondría 'parar' temporalmente el Camino de Santiago, algo que no se había hecho nunca hasta ahora, pero que, según el colectivo, representaría la mejor solución. La asociación ha recordado que las acciones individuales llevadas a cabo por los diferentes establecimientos se han demostrado, por el momento, insuficientes.
Calmar el hambre
Y es que los peregrinos en las literas se han convertido en un 'festín' para estos insectos que se guían por el calor de los cuerpos. Las picaduras que hacen por las extremidades de los caminantes son la forma que tienen de calmar su hambre. El resto del tiempo lo pasan buscando escondites en los que refugiarse.
Pero los chinches no concentran sus picaduras únicamente en los peregrinos. Su capacidad de resistencia los ha convertido en enemigos frecuentes de los agricultores, quienes han visto como sus cultivos se echaban a perder por plagas, muy difíciles de controlar en ocasiones.
A todo ello hay que sumar la capacidad reproductiva de estos bichos. Según los naturalistas, una hembra puede poner 200 huevos que equivalen a una media de cuatro o cinco por día.
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